19.Mar.2018

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Las entidades que comercializan con créditos rápidos y minicréditos están obligadas a someterse a la regulación vigente (Cedida)

 

Aspectos a tener en cuenta a la hora de contratar estos servicios financieros y detectar el fraude

A estas alturas es muy probable que hayas escuchado o leído acerca de los créditos rápidos y minicréditos. Esta iniciativa financiera ha sido una de las grandes ganadoras tras la crisis económica.

El sector bancario tradicional ha endurecido considerablemente las condiciones en las cuales está dispuesto a aprobar préstamos a sus clientes. Ante esa perspectiva, han sido muchos los consumidores que han preferido acudir a los denominados créditos rápidos en un intento por resolver sus problemas o necesidades financieras.

Al fin y al cabo, eso no ha cambiado. La gente sigue teniendo dificultades para llegar a fin de mes, la cuesta de enero sigue siendo muy empinada y la “vuelta al cole” de los más pequeños sigue suponiendo un ejercicio de malabarismo económico.

Los créditos rápidos y mini préstamos prometen atajar este problema con financiación ultrarrápida, prácticamente sin papeleo e incluso aunque la solvencia o el perfil crediticio del solicitante sean más que cuestionables. Ciertamente, es difícil resistirse a la tentación de probar suerte con este tipo de préstamos.

Desgraciadamente, no todo lo que reluce es oro, y ha habido mucha gente sin ningún tipo de escrúpulo que ha intentado sacar un provecho ilegítimo de este mercado, abusando de la gente en situación de necesidad.

Presta atención a los principales indicadores de una estafa relacionada con créditos rápidos

Las entidades que comercializan con créditos rápidos y minicréditos están obligadas a someterse a la regulación vigente en nuestro país. Concretamente, la ley 22/2007 de comercialización de servicios financieros a distancia destinados a consumidores. El propósito de esta ley es evitar abusos contra los consumidores, debidos a la falta de transparencia en las condiciones de los préstamos, así como en las prácticas durante el proceso de contratación y una vez el préstamo ya ha sido concedido.

Con el fin de identificar las posibles estafas de quienes no se someten a la ley, te sugerimos prestar atención a los siguientes aspectos, los cuales deberían hacer saltar las alarmas.

Jamás debe enviarse dinero a un prestamista o entidad de crédito de forma previa a la concesión de un préstamo

Una de las prácticas más habituales por parte de los estafadores es el hecho de solicitar a los potenciales clientes la realización de algún tipo de depósito económico, para proceder a la tramitación de sus solicitudes.

Esto no tiene justificación alguna y es un claro indicio de que se trata de una estafa.

Revisa el registro de la entidad en la Asociación Española de Micropréstamos

Gracias a la AEMIP o Asociación Española de Micropréstamos es muy sencillo comprobar qué entidades están adheridas a este colectivo y cuáles no. El propósito de esta asociación es asegurarse de que todas las operadoras del sector cumplen con un código de buenas prácticas y con la legislación vigente.

En definitiva, quienes no se hayan adherido a la AEMIP tienen muchas papeletas de ser estafadores o esconder intenciones delictivas del tipo que sea.

Comprueba la presencia de un certificado de seguridad en el portal web

Hoy en día, las transacciones económicas o de información confidencial pueden realizarse a través de Internet y de una forma segura, gracias a técnicas de encriptación de datos.

Con el fin de poder comprobar qué entidades utilizan este tipo de tecnología, basta con examinar la presencia de un certificado digital de seguridad SSL en la barra del navegador que estés utilizando. La presencia de un candado implica que se dispone de este tipo de certificado. No obstante, también puedes hacer clic sobre el botón derecho del mismo para comprobar que los datos identificativos del portal se corresponden con los registros del certificado.

Las webs legítimas utilizan direcciones HTTPS

Al igual que en el caso anterior, la denominación HTTPS justo delante del nombre del dominio del portal en el que te encuentres suele constituir un buen indicio de que se trata de una página web legítima, la cual utiliza sistemas de seguridad y encriptación de los datos.

Cuando se trata de entidades de créditos rápidos este aspecto técnico y el anterior deberían considerarse requisitos totalmente excluyentes. Nada justifica que una de estas páginas no cuente con los debidos certificados de seguridad.

Al fin y al cabo, los usuarios de los créditos rápidos y microcréditos tienen que facilitar una serie de datos personales muy sensibles, los cuales incluyen su nombre completo, DNI, NIE o pasaporte, número de cuenta, email, número de teléfono, etc. Además, también conceden acceso a datos privados de carácter financiero.

Teniendo en cuenta que muchos de estos procesos se realizan a través de Internet, es absolutamente necesario que se garantice la privacidad y salvaguarda de la información, frente a los piratas informáticos.

Si no eres capaz de encontrar rastro de la presencia de estos certificados, te recomendamos encarecidamente que salgas de ese portal inmediatamente y que no proporciones directa ni indirectamente dato personal alguno. Muchos estafadores se hacen pasar por entidades financieras para intentar hacerse con la información confidencial de sus clientes y usarla en su propio beneficio.

Revisar cada uno de estos elementos no debería llevarte demasiado tiempo y podría suponer la diferencia entre recibir un crédito rápido y ser víctima de una estafa que termine dejándote en una situación financiera aún peor que cuando empezaste a buscar una solución.

Esperamos y deseamos que estos consejos te ahorren disgustos y te permitan encontrar a entidades de crédito rápido legítimas, dispuestas a darte una solución viable a tu problema.

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