28.Ene.2018

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Los etruscos fueron los primeros en Italia en trabajar el oro, de acuerdo con las investigaciones arqueológicas realizadas en las tumbas desenterradas. La particularidad de estas joyas es su gran tamaño y las diversas técnicas utilizadas en su elaboración.

Una característica importante de la joyería de oro etrusca son los troqueles utilizados en la técnica de estampado en las cuales se pueden distinguir figuras humanas, formas vegetales y motivos del mundo animal, todos influenciados por las culturas egipcias y mesopotámicas.

También son comunes las formas geométricas, meandros, ángulos diversos y simetría, que combinaban a la perfección con elementos vegetales que luego se engarzaban en diversas piezas de joyería como pulseras, collares y pectorales entre otros.

En la realización de los adornos, los etruscos utilizaron una gran variedad técnicas e instrumentos diferentes, que variaba según el efecto decorativo deseado, destacando las técnicas de la filigrana, el repujado, el estampado y el grabado y la granulación que era utilizada para enfatizar los relieves.

Dentro de la variedad de la joyería etrusca de oro podemos apreciar refinadas piezas de orfebrería cargadas de perfección como hebillas, correas largas, broches cabeza redonda, pulseras, pasadores, brazaletes, anillos, collares, joyas de adorno personal así como la decoración de artículos de defensa como dagas, escudos, espadas y pectorales.

Este tipo de orfebrería es muy elegante y es considerado como un arte muy fino. Sus acabados y terminaciones muestran niveles magistrales de los artesanos que, utilizando una importante variedad de técnicas, lograban piezas sin igual. La joyería etrusca es de gran belleza y de una elegancia particular. Mediante la granulación cubrían superficies enteras y con la utilización de estampados se creaban bajorrelieves femeninos en estatuas, flores y hojas.

Una tendencia de la época fue el uso de la técnica poli cromática, incorporando gemas o pasta de vidrio, las cuales combinaban exclusivamente con el oro. La belleza de estas joyas, con abundantes decorados les permitió realizar capas brillantes y lisas, o desintegrarse en un polvo fino, que otorgaban efectos espaciales a cada una de las piezas.

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Una colección de joyas etruscas puede ser apreciada en los Museos Arqueológicos de Florencia y Ancona, entre las cuales destacan brazaletes hebillas de oro, pendientes, colgantes, entre otros.

Una de las más famosas joyas etruscas expuestas en estos Museos es una fíbula de sanguijuela del S VII, elaborada en oro y procedente de la Tumba de Barberini. Es una pieza que se utilizaba como un imperdible para sujetar la ropa a la cintura, cerrar una capa o manto que se llevaba sobre el hombro.

Las joyas de este periodo poseen una influencia oriental elevada y se evidencia la preferencia por la ostentación y el lujo. En los pendientes se observa un tamaño muy grande, que cubre toda la oreja y están realizados con lámina de oro y decorados con filigrana y granulado. Las piezas suelen ser huecas y realizadas con lámina de metal en vez de ser macizas.

Sin lugar a dudas, la joyería de oro etrusca es un legado importante, ya que la diversidad de técnicas utilizadas ha servido de guía para los orfebres de esta época.

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