20.Nov.2017
El Instituto Gemológico de América acaba de detectar un caso más de intento de fraude con un diamante sintético. En este caso, la gema llevaba un certificado auténtico pero que en realidad había sido expedido para otra piedra. Es decir, se trata de un falso duplicado, con un diamante muy semejante al original, pero en este caso sintético.

La alerta saltó cuando el propietario del diamante (se sobreentiende que con conocimientos gemológicos) sospechó que algo no cuadraba entre esta piedra y el certificado que le acompañaba, por lo que la envió a los laboratorios del GIA en California.

El certificado indicaba que había sido expedido en 2015 y correspondía a un diamante natural talla brillante de 1,74 quilates, color D y claridad VVS1. Sin embargo, y aunque la gema llevaba en el filetín el número de ese certificado, esta no se correspondía con los datos registrados.

Los primeros análisis ya mostraron que la piedra pesaba 1,76 quilates y además su color era F y la claridad VS1; es decir, una calidad notablemente menor. Pero además, un estudio más en profundidad detectó que nisiquiera se trataba de una gema natural, sino que en este caso era sintética.

Un hecho poco frecuente

Según explican desde el GIA, es “infrecuente detectar un fraude tan flagrante como este”, pero lo cierto es que, sin unos mínimos conocimientos gemológicos, es imposible siquiera sospechar que se está ante un engaño mayúsculo.

Y aunque no es habitual, está claro que este tipo de fraudes existen, por lo que desde los laboratorios gemológicos instan a remitir este tipo de gemas para su análisis en profundidad

Más información: GOLDTIME
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Arriba, estructura de crecimiento típica de los diamantes sintéticos. Abajo, número de certificado GIA en el filetín. Foto: GIA

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