16.Ago.2017
Fotos de Expansión.com
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Rick Cameron, prestigioso joyero, y Boris Zemtsov, artesano, han creado los tapones para botellas y decantadores más exclusivos del mercado, Regal Lion.

Cuando el mueble bar de un hogar o despacho se abre para agasajar a sus invitados, los detalles cuentan y se convierten en todo un lenguaje no verbal que lanza un discurso inequívoco sobre quién es la persona que te tiende el vaso. Detalles como el diseño y la calidad de la cristalería, o si el licor está en sus botellas originales o vertidos en decantadores… Por eso dos importantes figuras de la joyería neoyorquina se han aliado para crear el tapón para botellas y decantadores más exclusivo del mercado: los Regal Lion.

Cada Regal Lion es más que un tapón para vino o decantador. Son pequeñas esculturas realizadas en metales preciosos, para lucir coronando los más preciados vinos y licores que un caballero pueda disfrutar. El tapón Regal Lion reproducen la cabeza de un león con líneas geométricas propias del movimiento Art Déco y pueden considerarse verdaderas obras de arte realizas a mano, por encargo y en edición limitada. Sus creadores las ofrecen en tres tamaños y tres materiales: los tapones pequeños pensados para las botellas de vino, el tamaño mediano que se ajusta a la mayoría de los decantadores de cuello medio que se pueden encontrar en el mercado, mientras que el tamaño grande ha sido especialmente pensado para complementar los decantadores de tres cuartos de Baccarat, que pueden ser adquiridos junto a la cabeza de león.

El promotor de la idea es Rick Cameron, un prestigioso joyero reconocido por sus piezas inspiradas en el mundo animal y su clara influencia Art Déco, señas de identidad que se evidencian el tapón Regal Lion. Este neoyorquino de Brooklyn empezó su carrera de diseñador en 1990, tras una epifanía casi mística. “A pesar de que mi formación fue en geología y oceanografía, pasé mis primeros 15 años laborales embarcado en multitud de proyectos empresariales, terminando a finales de los 80 como vicepresidente de un fabricante de joyería. Un suceso ‘místico’ totalmente inesperado es lo que me llevó al diseño de joyas. Estaba en medio de una reunión cuando de repente hubo una explosión de luz blanca, y flotando en medio de esa luz había una serpiente metálica enroscada. Esa visión fue lo que me inspiró mis primeros pendientes, hebillas de cinturón, gemelos…”.

El conocer al artesano Boris Zemtsov es lo que ha llevado a Cameron a probar con el desarrollo de nuevas ideas, objets d’art funcionales, como este tapón de decantador. Zemtsov, que ha trabajado para clientes como Mikimoto, Cartier o Harry Winston, aprendió del oficio del joyero ruso Boris Roitman, y su pericia hace que sea fácil llevar a la realidad las más exigentes ideas de Cameron.

La exclusividad de estos tapones no solo viene dada por el trabajo artístico y artesanalque implican, sino por la limitación de piezas que se pueden producir de cada modelo. Los realizados en Plata Elite (95% de plata, 1% de oro y 1% de paladio) no serás más de 100 piezas, mientras que los de oro de 18 quilates serán producido solo en una serie de 50 unidades. Los más exclusivos serán los confeccionado en Platino 950, de los que saldrán al mercado solo 24. Todos ellos adornados con diamantes o zafiros dorados, siempre al gusto del cliente. Dependiendo del tamaño y las materias primas elegidas para el tapón, los precios pueden oscilar entre 5.360 euros y los 21.400 euros.

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Fuente: Expansión.com

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